domingo, 28 de enero de 2018

Intento 1


Escribo y me preguntas de qué color es la huida
de qué color es la tierra después de que la cubriéramos con fuego.

Si fue en aquella noche en que no pudimos
guardar los dientes en nuestras manos.

domingo, 21 de enero de 2018

La intimidad de la quemadura

"¿Era una mariposa nocturna o una polilla? Nunca he podido distinguirlas. Pero algo era seguro: las mariposas de la noche se hacían polvo entre los dedos, como si no tuvieran órganos ni sangre, casi como la ceniza quieta del cigarrillo en el cenicero cuando se la tocaba apenas. No daba asco matarlas y se las podía dejar en el piso, porque a los pocos días se desintegraban. Otra cosa: no era cierto que se quemaban automáticamente cuando se acercaban al calor. Alguien le había dicho que era así, se incendiaban ni bien rozaban la luz caliente, pero ella las veía golpearse una y otra vez contra la lamparita, como si disfrutaran de los impactos, y salir ilesas. A veces se aburrían y salían volando por la ventana. Otras, era cierto, se morían  adentro de la lámpara de pie: se cansaban o a lo mejor se daban por vencidas o les llegaba la hora; como afuera se quemaban de a poco, aleteaban golpeando la pantalla hasta que se quedaban quietas. A veces se levantaba en medio de la noche a vaciar la pantalla de mariposas-polillas muertas, cuando el olor a quemado le hacia arder la nariz y no la dejaba dormir. Rara vez se acordaba de apagar la luz antes de irse a dormir"

De "Los peligros de fumar en la cama" de Mariana Enriquez, Anagrama, 2017.

martes, 9 de enero de 2018

Fragmento de un cuento

Cuando nací, podría la noche haber hecho del grito un collar de alondras negras. Sin embargo estoy aquí callada viendo cómo los ojos de mamá se están cociendo en el barro. Me limpio. Desde la cocina oigo a mamá decir a la abuela que la niña de Lola murió anoche de unas fiebres. Que hoy va a ser el entierro. Veo cómo las moscas se alejan de las ventanas para acercarse a la fruta. Mamá intenta espantarlas con las manos. La abuela hace el mismo gesto. Las manos de la abuela son iguales que las manos de mamá. Las manos de la abuela son más grandes que las mías. Hija, coge el matamoscas. Cae una al suelo. Las demás aprietan sus cuerpos para que el golpe no se las lleve a la otra orilla.

viernes, 27 de octubre de 2017

Pido algo de luz en este caos

Tengo una necesidad de escribir por aquí, tengo algo en mente pero es lejano, es un pequeño trozo deshilado, quiero que tenga forma.
Esta semana ha sido un manojo de nervios y pastilllas para dormir. 
Se resume en papeles, inseguridad, examen, exclusión, corre el tiempo.
Apenas algo para otro proyecto, para la lectura.
Otro trozo ailsado, el comienzo inseguro de un rito, una canción: dar voz a la tierra.
Dar voz a la calma.
Ayer fuego en el estómago.
Hoy deseo que la herida no vuelva a abrirse.

domingo, 10 de septiembre de 2017

La celebración



Sophie Lécuyer

He querido crear con mis manos casi vacías con mis útiles rudimentarios un festival para el goce.

Sara Torres, Conjuros y cantos (Kriller71, 2016).

domingo, 16 de julio de 2017

Fragmentos escogidos de "La provincia del hombre", de Elias Canetti

 1942

 El origen de la libertad está, sin, embargo, en la respiración. 

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 No hay imagen más siniestra que la de la tierra abandonada, la tierra abandonada por los hombres.

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 Duermen demasiado y dejan al hombre sólo en la balsa de sus hermanos moribundos. 

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Él me robó la oreja izquierda. Yo le quité el ojo derecho. Él me escondió catorce dientes. Yo le cosí los labios. Él me coció el culo. Yo le cogí el corazón y se lo puse boca abajo. Él se comió mi hígado. Yo me bebí su sangre. Guerra. 

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 Si tuvierais que batiros desnudos os resultaría más difícil la carnicería.

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 Los animales no sospechan que nosotros les damos nombres. O lo sospechan, y entonces es por esto por lo que nos temen. 

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 Lo que es un tigre lo sé realmente desde que he leído el poema de Blake.  


1943

 Un tropel de mujeres en cinta, en muy avanzado estado; a su encuentro, en dirección contraria, vienen camiones, tanques, camiones, tanques llenos de soldados armados y equipados con toda exactitud. Los coches han pasado; las mujeres, en mitad de la carretera, empiezan a cantar.

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 Desde hace tiempo, no mucho, los historiadores tienen puestas sus miras sobre todo en el papel. De abejas que eran se han convertido en termitas y sólo digieren celulosa.

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Un pueblo no ha desaparecido del todo hasta que incluso sus enemigos no lleven un nombre distinto. 

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 ¿Y cuál es el pecado original de los animales? ¿Por qué los animales padecen la muerte?

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 No hay que dejarse atemorizar por los melancólicos. Su enfermedad es una especie de preocupación heredada por la digestión. Se quejan como si hubieran sido devorados y estuvieran en el estómago de otro. Jonás sería más bien Jeremías. Por esto, en realidad, cuando hablan, lo que sale de su boca es lo que ellos tienen en el estómago; la voz de la presa asesinada alevosamente pinta la muerte con colores seductores. «Ven conmigo», dice, «donde yo estoy está la corrupción. ¿No ves cómo amo la corrupción?». Pero hasta la corrupción muere y el melancólico, curado de repente, sale de caza sin dificultad alguna y de un modo inesperado. 

1945

 Una auténtica revolución china consistiría en la supresión de los puntos cardinales.

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(Agosto 1945)

 Su cabeza, hecha de estrellas; Pero todavía no están ordenadas en constelaciones.  

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 Todo el mundo tendría que llegar a su ascesis fundamental: la mía sería la del silencio. 


1947

 Los gritos habrán pasado; pero estoy oyendo todavía el silencio de los ahorcados.

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 ¿Cómo es posible que nos llevemos a la boca cosas trituradas, que sigamos un buen rato triturándolas y que luego, de la boca salgan palabras? ¿No sería mejor que tuviéramos una y que la boca estuviera sólo para las palabras? ¿O es que en este íntimo entrelazamiento de los sonidos los labios, los dientes, la lengua, la garganta – justo los órganos de la boca que sirven para el negocio de la alimentación -, que en este entrelazamiento se expresa el hecho de que lenguaje y comida se implican mutuamente, y que siempre va a ser así, que no podemos ser nunca más noble ni mejor de lo que somos?, ¿qué, en el fondo, bajo todos los disfraces imaginables, en realidad lo que estamos diciendo son siempre las mismas cosas horribles y sanguinarias, y que en nosotros el asco sólo se presenta cuando en la comida hay algo que no está bueno? 

***

 Cada una de tus palabras, junto a ella, se transforma en una nube de mosquitos; y te maravillas de que vuelvan a ti en forma de picaduras. 

***
pero ¿qué sabes tú en realidad de los tormentos de la asfixia?